Éfeso

Definición

Joshua J. Mark
por , traducido por Edgar Serrano
publicado el 02 septiembre 2009
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Texto original en ingles: Ephesus

The Fountain of Pollio, Ephesus (by Edgar Serrano, CC BY-NC-SA)

Según la leyenda, Éfeso fue fundada por la tribu de las amazonas, excelentes guerreras femeninas. Se cree que el nombre de la ciudad se deriva de "Apasa", el nombre de una ciudad en el reino de Arzawa, que significa "ciudad de la Diosa Madre". Algunos eruditos sostienen que el signo del labris, el hacha de doble filo de la diosa madre que adornó el palacio en Cnosos, Creta, se originó en Éfeso. Éfeso estuvo habitada desde el final de la Edad del Bronce en adelante, pero se reubicó debido a las inundaciones y los caprichos de varios gobernantes. Mientras que los carios y los léleges estuvieron entre los primeros habitantes de la ciudad, las migraciones jónicas comenzaron alrededor de 1200 AEC, por lo que Éfeso es principalmente conocida como una ciudad griega jónica. Éfeso está catalogada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

La Éfeso griega

La ciudad fue fundada por segunda vez por el jónico Androcles, hijo de Codro. Las ciudades que se establecieron después de las migraciones jónicas se unieron en una confederación bajo el liderazgo de la ciudad de Éfeso. La región fue devastada durante la invasión cimeria a principios del siglo VII AEC pero, bajo el gobierno de los reyes lidios, Éfeso se convirtió en una de las ciudades más ricas del mundo del Mediterráneo.  Éfeso fue un centro de aprendizaje y el lugar de nacimiento y hogar del gran filósofo presocrático Heráclito.  Las mujeres gozaban de derechos y privilegios iguales a los de los hombres y existen registros de artistas femeninas, escultoras, pintoras y maestras. Por la noche, las calles de la ciudad eran iluminadas con lámparas de aceite, un lujo que no muchas ciudades podían permitirse. Bajo el gobierno del rey Creso de Lidia, se inició la construcción del gran templo de Artemisa en Éfeso, una de las siete maravillas del mundo antiguo (destruido, por primera vez, por el fuego en 356 EC, la misma noche que nació Alejandro Magno). La derrota de Creso a manos de Ciro, rey de Persia, puso la totalidad de Anatolia bajo el dominio persa, pero Éfeso continuó prosperando como un importante puerto comercial. Cuando las polis jónicas se rebelaron contra el dominio persa en el siglo V EC, Éfeso permaneció neutral, y así escapó de la destrucción sufrida por tantas otras ciudades a manos de los persas.

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Model of the Temple of Artemis
Model of the Temple of Artemis
by Faigl.ladislav (GNU FDL)

Éfeso fue un centro de aprendizaje y el lugar de nacimiento y hogar del gran filósofo presocrático Heráclito. 

La Éfeso helénica

Éfeso permaneció bajo el dominio persa hasta que fue liberada por Alejandro Magno en 334 AEC. Al entrar a Éfeso y ver la reconstrucción del templo de Artemisa, que aún no estaba terminado, Alejandro se ofreció a reconstruirlo. Los efesios, sin embargo, rechazaron su oferta, alegando que no era decoroso para un dios construirle un templo a otro. Lisímaco, uno de los generales de Alejandro, que se convirtió en gobernante de la región después de la muerte de Alejandro, emprendió la renovación y el desarrollo de la ciudad, a la que llamó Arsinoea en honor a su esposa Arsínoe II. Lisímaco construyó un nuevo puerto, levantó murallas defensivas en las laderas de los montes Panayir y Bulbul y reubicó la ciudad aproximadamente dos millas al suroeste. Los efesios, sin embargo, se negaron a abandonar sus hogares y el sitio tradicional de su ciudad, por lo que Lisímaco bloqueó el sistema de alcantarillado de la ciudad durante una gran tormenta, haciendo así las casas inhabitables y obligando a los ciudadanos a trasladarse. En 281 AEC, la ciudad se refundó bajo el antiguo nombre de Éfeso y, de nuevo, fue conocida como uno de los puertos comerciales más importantes del Mediterráneo.

La Éfeso romana

En 129 AEC, el imperio romano adquirió Éfeso por testamento de Atalo, rey de Pérgamo, por el que se legó su reino. Durante este tiempo, los fuertes tributos impuestos por el gobierno romano provocaron la rebelión de Mitrídates y, en 88 AEC, se llevó a cabo la masacre de todos los habitantes de habla latina de la ciudad, durante el asalto y saqueo de Éfeso por el ejército romano bajo Sila. La ciudad sufrió graves daños por un terremoto en el 17 EC Después de eso, Éfeso se convirtió una vez más en un centro de intercambio y comercio muy importante. El historiador Aristión, y otros, describen a Éfeso como reconocida por todos los habitantes de la región como el centro comercial más importante de Asia. También siguió siendo un destacado centro político e intelectual, que se jactaba de tener la admirable Biblioteca de Celso, así como la segunda escuela de filosofía en el Egeo.

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Library of Celsus, Ephesus
Library of Celsus, Ephesus
by Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

A partir del siglo I EC, Éfeso fue visitada frecuentemente por los primeros cristianos (sobre todo por San Pablo, quien predicó y fue abucheado en el teatro), y por María, la madre de Jesús, de quien se dice que se retiró allí junto con San Juan (la tumba de Juan y la casa de María todavía se pueden visitar hoy en día). El libro bíblico de Efesios es una epístola escrita por Pablo a la comunidad cristiana de Éfeso. La ciudad que, tiempo después, se hizo famosa por la gruta de los Siete durmientes -siete santos cristianos famosos por haber sido encerrados en una cueva en la parte alta de Éfeso por causa de su fe en los 'tiempos paganos- durmió durante doscientos años, y emergió después de que el cristianismo había llegado al poder, demostrando así la 'verdad' de la fe en la resurrección del cuerpo.

El descenso

Después de que el cristianismo se convirtió en la religión dominante de la región, Éfeso declinó en la cultura y la actividad intelectual. El emperador Teodosio hizo cerrar todos los templos y las escuelas, y las mujeres fueron rebajadas a un estatus ciudadano de segunda clase, sin la autoridad para darles enseñanza a los hombres o de trabajar en las artes de forma independiente. El culto a la antigua diosa-madre Artemisa fue prohibido y su templo destruido por una turba de cristianos; las ruinas se utilizaron como cantera para materiales de construcción en otros proyectos locales, tales como iglesias. Las calles, una vez adornadas con estatuas, muy bien mantenidas e iluminadas por las lámparas de aceite, cayeron en deterioro y oscuridad, ya que la atención de los ciudadanos de Éfeso, ahora cristianos, se dirigía hacia la segunda venida de la Luz del Mundo, el nuevo dios Jesucristo.

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Bibliografía

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About the Translator

Edgar Serrano
Born in Cali, Colombia, currently living in Houston, TX. Studied at Colorado Christian University, Dallas Seminary and Capital Seminary & Graduate School in Lancaster, PA. Christian pastor and college professor in the areas of Bible and Theology.

About the Author

Joshua J. Mark
A freelance writer and former part-time Professor of Philosophy at Marist College, New York, Joshua J. Mark has lived in Greece and Germany and traveled through Egypt. He has taught history, writing, literature, and philosophy at the college level.