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Guardia Pretoriana

Definición

Mark Cartwright
por , traducido por Martin Guzman
publicado el 02 diciembre 2016
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Texto original en inglés: Praetorian Guard

Praetorian Guard (by Albert Krantz, Public Domain)
Praetorian Guard
by Albert Krantz (Public Domain)

La Guardia Pretoriana (cohortes praetoriae) era, en la República romana, la guardia personal de un comandante y después, en el periodo imperial, una fuerza de élite asignada para proteger al emperador y a Roma. Con los años, la guardia se convertiría en una peligrosa amenaza para el poder imperial y los emperadores se vieron obligados en ganarse su favor para asegurar su reinado. En los siglos I y II EC, muchos emperadores fueron asesinados con la participación de la Guardia Pretoriana, y una vez uno de ellos, Macrino, fue incluso declarado como emperador. El cuerpo creado específicamente para proteger a la persona del emperador se había convertido en su mayor riesgo.

Evolución

En el periodo republicano, los pretorianos fueron una pequeña escolta que protegía a un comandante del ejército, general o gobernador. Su nombre derive de la tienda del comandante, un praetorium. Esta pequeña fuerza creció en número durante las guerras civiles de Roma donde cada líder tenía una gran guardia personal. El primer emperador de Roma, Augusto, dio un paso más y, en el 27 AEC, creo una guardia permanente de nueve cohortes con un total de al menos 4,500 hombres para protegerse a sí mismo y a la familia real, la Guardia Pretoriana. Esto se sumaba al pequeño grupo, mayormente germánicos, de guardaespaldas que él y varios de sus sucesores emplearon.

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En el 2 AEC, Augusto nombró a dos prefectos (praefectus praetorio) para comandar la Guardia Pretoriana con ambos directamente responsables ante el emperador. Curiosamente, eran los únicos hombres autorizados en llevar una espada en la presencia del emperador. Con el tiempo estos prefectos, que poseían el más alto rango ecuestre, se convirtieron en miembros del consejo asesor del emperador e incluso adquirieron algunas funciones judiciales, financieras y logísticas del ejército. También incrementaron en número con cinco en el lugar durante el reinado de Constantino I.

a medida que el trono imperial tambaleaba con intrigas cada vez mayores, la guardia pretoriana se convirtió en un factor importante en complots para usurpar la posición del emperador.

Durante el reinado de Tiberio, el sucesor de Augusto, la Guardia fue expandida a 12 cohortes. Vitelio (r. 69 EC) la expandió nuevamente al añadir parte de su ejército del Rin, de modo que la Guardia ahora tenía dieciséis cohortes de mil hombres. Domiciano (r. 81 - 96 EC) redujo el número a diez cohortes de mil hombres, cada una comandada por un tribuno. Las unidades de 100 hombres fueron comandados por un centurión, el mayor de los cuales era el trecenarius.

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También se añadió un ala de caballería, los equites singulares Augusti, que consistía primero de 500 caballos y después 1,000. Cada vez más, desde el siglo II EC, la Guardia Pretoriana fue usada como una útil reserva del ejército y a menudo tomaron el campo de batalla, ayudando a su emperador a defender el imperio o a su candidato de futuro emperador a cumplir su objetivo. En el campo, un prefecto pretoriano sería el segundo al mando si el emperador estuviera presente, o único comandante si no.

Privilegios

Los miembros de la Guardia recibieron privilegios particulares indicados en un diploma firmado por el emperador. Antes del 13 AEC, servían durante 12 años mientras que los legionarios servían 20; después de las reformas en el 5 EC, los pretorianos servían por 16 años mientras que los legionarios 25 años. La Guardia también disfrutaba de tres veces el salario otorgado a legionarios ordinarios. Su estatus más elevado se significó claramente cuando Augusto le dejó a cada miembro 1,000 sestercios en su testamento comparado con los 300 que recibió un legionario. Los pretorianos también se distinguían por su armadura más fina y escudos ovalados, a diferencia del escudo rectangular de otras legiones. Tenían su propio estandarte cuando estaban en batalla, probablemente un águila y una corona. Como servían por un periodo más corto, los guardias pretorianos eran capaces de perseguir mando militares más altos a una edad más temprana, una vez que fueran licenciados. También les fueron otorgados otros privilegios por varios emperadores, como inmunidad fiscal, por Vespasiano, en los terrenos entregados al final de su servicio.

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Castra Praetoria
Castra Praetoria
by Ross Cowan (CC BY-NC-SA)

Campamentos

Los guardias pretorianos procedían en gran parte de Italia o de las provincias completamente romanizadas para garantizar mejor su lealtad. Tres cohortes estaban estacionadas en Roma, y el resto permanecían en ciudades alrededor de la capital. Esto, y el evitar el uniforme completo (pero aun cargando armas) para aquellos en Roma, probablemente se debió por la tradición republicana de que ningún ejército de algún comandante debería entrar a la ciudad. Sin embargo, esta situación cambió en el 23 EC cuando el prefecto Elio Sejano convenció a Tiberio de permitir a la Guardia acampar como una sola unidad en la castra praetoria en los suburbios del noreste de Roma. Bajo Aureliano (r. 270 - 275 EC), el campamento se convirtió en parte de las murallas de la ciudad y sus restos aún se pueden ver hoy. El argumento para un solo campamento era que si la Guardia estaba estacionada toda junta podrían responder mejor a una emergencia, controlar cualquier disturbio en la ciudad, o simplemente actuar como un disuasivo para posibles conspiradores. Siempre que el emperador hacía campaña en persona, un destacamento de la Guardia Pretoriana, liderada por uno de los prefectos, le acompañaba.

Poder e Influencia

A medida de que el trono imperial tambaleaba con intrigas cada vez mayores, la Guardia Pretoriana se convirtió en un factor importante en complots para usurpar la posición del emperador. En el 41 EC, Claudio, después del asesinato de su predecesor Cayo (Calígula) por la Guardia Pretoriana (cuyos oficiales habían sido humillados por él), endulzó a la Guardia entregando grandes sumas de dinero, 15,000 sestercios por hombre. Solo para reforzar la relación, después Claudio hizo acuñar una serie de monedas donde mostraban a la Guardia aclamándolo como emperador. A partir de entonces, cada nuevo emperador era cuidadoso de otorgar a la Guardia una suma global y el honor en un discurso imperial, incluso si la Guardia nunca ocupó una posición formal en la estructura de poder del imperio ni poseyó algún liderazgo político de importancia. Cuando la Guardia Pretoriana apoyó a Otón contra Vitelio en el 69 EC y perdió, el último el reclutamiento para permitir unirse a los mejores veteranos de cualquier legión. Vespasiano intentó asegurar una mayor lealtad por medios diferentes, nombrando a su hijo, el futuro emperador Tito, como Prefecto del Pretorio

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Para la época de Cómodo a finales del siglo II EC, la Guardia se había convertido en un riesgo mal disciplinado. En el 193 EC, asesinaron a Pertinax - después de todo, les había ofrecido solo unos miserables 12,000 sestercios a cada uno en su ascensión - y después, le dieron su lealtad a quien sea que pudiera pagarles lo suficiente, el ganador siendo Didio Juliano. Didio les ofreció pagarles la enorme suma de 25,000 sestercios a cada miembro de la Guardia, el equivalente a la paga de 5 años, y de hecho subió la recompensa a 30,000 por hombre al ser nombrado emperador. Esto empequeñeció los 20,000 sestercios que Marco Aurelio había otorgado a cada miembro de la guardia cuando se convirtió en emperador, aunque esto fue un regalo genuino y no un soborno.

El poder de la Guardia Pretoriana llevó al emperador Septimio Severo a reemplazar a los miembros más notorios con legionarios leales de sus ejércitos del Danubio. Aun así, la Guardia Pretoriana no desaparecería como un poderoso instrumento de poder y, en el 217 EC, Macrino, un praefectus praetorio, organizó el asesinato de Caracalla y fue declarado emperador por sus propios hombres. Finalmente, Constantino I disolvió la Guardia Pretoriana en el 312 EC después de que respaldaran a su rival, Majencio. Los Prefectos del Pretorio sobrevivirían, sin embargo, ya que ahora se habían convertido en importantes administradores de las regiones de Oriente, Galia, Iliria e Italia, un rol que continuarían desempeñando durante el periodo bizantino.

Bibliografía

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Sobre el traductor

Martin Guzman
Ingeniero en Tecnologías de la Información. Interesado, en temas históricos, pero con preferencia a la historia militar. Busca compartir el interés de estos temas y hacerlo llegar a una mayor cantidad de personas

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark is a history writer based in Italy. His special interests include pottery, architecture, world mythology and discovering the ideas that all civilizations share in common. He holds an MA in Political Philosophy and is the Publishing Director at AHE.