El vino en el Mediterráneo antiguo.

Artículo

Mark Cartwright
por , traducido por Diego Villa C.
publicado el 26 agosto 2016
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Texto original en inglés: Wine in the Ancient Mediterranean

El vino era la bebida elaborada más popular en el Mediterráneo antiguo, con una rica mitología, de consumo diario y con un papel importante en los rituales, el vino se difundiría a través del proceso de colonización de las regiones de todo el litoral mediterráneo y más allá. Los griegos institucionalizaron el consumo de vino en sus famosos simposios, famosos banquetes de juerga, y los romanos convirtieron la viticultura en un negocio de enorme éxito, tanto así que muchos de los antiguos territorios productores de vino todavía disfrutan de una de las más altas reputaciones en la industria vinícola moderna

Black-figure Kantharos
Black-figure Kantharos
by Egisto Sani (used with permission) (Copyright)

La difusión de la elaboración del vino

La vid, que crece de forma natural en la mayoría de las áreas geográficas que están entre 30 ° y 50 ° norte con isotermas anuales de 10-20 ° C, probablemente se cultivó por primera vez (como vitis vinifera sativa) en la región del Cáucaso antes del período neolítico. Desde allí, la práctica de prensar las uvas en vino se extendió al  Oriente Próximo y al Mediterráneo. Cultivado en Egipto, Mesopotamia, Fenicia y la Grecia micénica, para período clásico el vino ya era un elemento importante en la vida ritual y cotidiana. A medida de que se establecieron rutas comerciales en el Mediterráneo, el consumo de vino y el cultivo de la vid se extendieron desde el Mar Negro hasta la costa norteafricana y a lo largo de la península Ibérica. La elaboración vinícola se convirtió así en una de las manifestaciones más visibles de colonización cultural en el mundo antiguo. De hecho, la viticultura tuvo tanto éxito en la Galia y España que, desde el siglo I EC, reemplazaron a Italia como los principales productores de vino del Mediterráneo. En la Antigüedad tardía, el cultivo de la vid se extendió aún más para incluir regiones adecuadas del norte de Europa, como Mosel en Alemania.

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El vino en la mitología

Según la mitología griega, el vino fue inventado por Dioniso (para los romanos Baco). El dios le dio generosamente a Icario, un noble ciudadano de Icaria en Ática, el árbol de la vid, del que Icario hizo vino; el cual compartió con un grupo de pastores que pasaban. Sin embargo, sin saber de los efectos embriagantes del vino, los pastores pensaron que habían sido envenenados y rápidamente se vengaron y mataron al desafortunado Icario. A pesar de un comienzo tan desfavorable para la industria del vino, este regalo de los dioses se convertiría en la bebida más popular en la antigüedad.

Dionysos Mosaic [Detail]
Dionysos Mosaic [Detail]
by Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

La viticultura 

Los griegos, en particular, se convirtieron en apasionados bebedores de vino, por lo que la demanda siempre fue alta. Sabían que los tres elementos esenciales: una buena tierra, el clima y el tipo de vid, podían combinarse para crear diferentes variedades de uva y sabor. Si bien conocemos muchas prácticas culturales y la mitología que involucra el vino en el mundo griego, fueron los romanos quienes nos dejaron las mejores descripciones de su proceso de elaboración.

LOS GRIEGOS DILUÍAN SU VINO CON AGUA, AUNQUE ESCANDALOSAMENTE LOS MACEDONIOS BEBÍAN EL SUYO PURO.

El manipular las vides para que crezcan a la altura óptima del suelo (que depende de la temperatura local y el viento), a lo largo de un enrejado si es necesario, la distancia óptima entre sí y la poda regular para fortalecer la vid eran prácticas bien conocidas por los griegos. Las enredaderas pueden dejarse de pie, sostenidas con puntales de madera o incluso manipularse para que crezcan en árboles (especialmente el olivo). Este último método prevaleció en los viñedos romanos con la mejor reputación por su calidad. Como la mayoría de las ramas de la agricultura, la viticultura era una inversión importante y los márgenes de beneficio podían ser escasos si el vino no se producía en una escala lo suficientemente grande. Como dijo el historiador romano Varrón, "hay quienes afirman que el costo de mantener un viñedo devora las ganancias" (Bagnall, 7021).

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La elaboración del vino

Los antiguos conocían bastante bien el valor de los vinos buenos y distinguían su producción entre los nuevos vinos jóvenes para las masas o los ejércitos en el campo y los vinos más maduros para el conocedor. Ciertos lugares ganaron rápidamente prestigio como buenos elaboradores de vino, en particular las islas griegas de Quíos, Cos, Lesbos, Rodas y Tasos.

Roman Wine Press (Reconstruction)
Roman Wine Press (Reconstruction)
by Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

En Italia, algunos viñedos específicos como Cécube y Falerno gozaron de una gran reputación y fueron avalados por autores como Plinio el Viejo, que escribió extensamente sobre el tema. Los montes Albanos cerca de Roma, la región de Campania y el noreste de Italia se destacaron especialmente por sus vinos de calidad. La industria se volvió altamente lucrativa y se impusieron regulaciones, como se indica en inscripciones sobrevivientes, sobre la venta del vino, su exportación y la garantía de calidad. Aparte de los productores a gran escala, la mayoría de las fincas habrían tenido sus propios viñedos para el consumo privado. En Pompeya, por ejemplo, dos tercios de las villas tenían viñedos.

Las uvas se cosechaban y luego se prensaban con los pies en grandes vasijas de cerámica, cestas, cubas de piedra o en un simple piso de baldosas que se inclinaba hacia un canal de recolección. El proceso se volvió más sofisticado con la invención de las prensas de viga con peso que aumentaron la eficiencia de la trituración y que luego evolucionaron a prensas de tornillo, que eran aún mejores, en el siglo I EC.

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Muchos viñedos de las islas griegas agregaban agua de mar al mosto prensado para suavizar el vino y aumentar su acidez. Los vinos eran tanto blancos como tintos, este último ganaba su color al dejar reposar la mezcla de orujo y mosto más tiempo, antes de exprimir completamente el jugo. También se lograba un color más rojo envejeciendo el vino durante unos años e incluso exponiendo el vino al calor almacenándolo en desvanes construidos sobre los hogares.

Amphorae Packed for Transportation
Amphorae Packed for Transportation
by Mark Cartwright (CC BY)

El vino se fermentaba en grandes tinajas de terracota, generalmente colocadas parcialmente en el suelo en edificaciones con techos abiertos que tenían paredes con aberturas para permitir un movimiento del aire fresco. Cuando estaba listo, el vino se escurría y se almacenaba en ánforas de arcilla para su transporte, generalmente selladas con un tapón de arcilla o resina. Las ánforas destinadas a la exportación se solían sellar para indicar su origen. El vino se vendía en los mercados y, en el mundo romano, en vinotecas especializadas. Los romanos valoraban más los vinos blancos dulces (que habrían sido mucho más turbios que los vinos de hoy debido al proceso de producción más primitivo). Los cartagineses tenían un gusto similar, producían un famoso vino blanco dulce elaborado con uvas secadas al sol. Se consideraba que el vino era mejor como una bebida pura sin aditivos, pero a veces los productores y vendedores más inescrupulosos agregaban sustancias (desde especias hasta miel) para disfrazar el sabor del vino malo o del vino al que ya le había pasado su mejor momento.

El consumo del vino 

El vino era una bebida común, relativamente barata y cotidiana tanto en la cultura clásica griega como en la romana. Se bebía solo y con las comidas. Los griegos diluían su vino con agua (1 parte de vino por 3 partes de agua), aunque escandalosamente los macedonios bebieron el suyo puro. Esta dilución ayudó a prevenir el alcoholismo excesivo, que era (al menos por la élite) considerado un rasgo de las "bárbaras" culturas extranjeras y que fue ampliamente parodiado en las comedias griegas. La embriaguez también aparece en muchos mitos griegos como la explicación de un comportamiento terrible e incivilizado, como la pelea provocada por los centauros ebrios en la boda de Pirítoo.  

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Los autores antiguos advirtieron sobre los peligros de la embriaguez tanto para la mente como para el cuerpo. Aristóteles incluso escribió un tratado Sobre la ebriedad (ahora perdido) y Plinio el Viejo notó que el vino puede revelar la verdad (in vino veritas), pero que tales verdades usualmente es mejor no decirlas. Sin embargo, tan sabias recomendaciones  fueron sin duda desatendidas por la gente común y no impidieron que nombres tan famosos como Alcibíades, Alejandro Magno y Marco Antonio se ganaran la reputación de feroces bebedores de vino.

Paestum Painting, Scene from a Symposium
Paestum Painting, Scene from a Symposium
by Carole Raddato (CC BY-SA)

El vino se bebía en ocasiones sociales como el simposio griego, o fiesta para beber, en donde los ciudadanos varones de la élite discutían sobre política y filosofía y se divertían con músicos y cortesanas (hetairai). Se desarrollaron vasijas especiales para beber, como el kylix de tronco estrecho y poca profundidad, que podía ser levantado fácilmente del piso por un bebedor reclinado en un sofá. Se hicieron grandes vasijas de cerámica conocidas como cráteras para que el vino se pudiera mezclar fácilmente con agua. El equivalente romano del simposio fue el convivium donde se agregaron mujeres respetables a la lista de invitados y la comida tuvo un mayor énfasis.

Además de ser una bebida deliciosa y un lubricante social, el vino tenía otras funciones como el vertido de libaciones a los dioses en las ceremonias religiosas. El vino, a menudo más saludable que las fuentes de agua poco confiables, también era recetado a veces como medicina por los médicos antiguos. Sin embargo, este remedio debía tomarse con moderación, ya que los antiguos pronto identificaron los peligros del consumo excesivo de alcohol, incluidos el insomnio, la pérdida de memoria, el estómago distendido, los cambios de carácter y la muerte prematura. El vino era un regalo de los dioses, pero no para abusar de él o uno terminaría encontrándose con ellos antes de lo esperado.

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Sobre el traductor

Diego Villa C.
Profesional en lenguas con estudios literarios. Profesor de castellano, escritor, traductor y aficionado a la historia. Areas de interes: Artefactos antiguos, la historia de las religiones, la astrologia, la arquitectura, la historia militar y del arte.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark is a history writer based in Italy. His special interests include pottery, architecture, world mythology and discovering the ideas that all civilizations share in common. He holds an MA in Political Philosophy and is the Publishing Director at AHE.