Hatshepsut

Definición

Joshua J. Mark
por , traducido por Rosa Baranda
publicado el 19 octubre 2016
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Texto original en inglés: Hatshepsut

Hatshepsut (by Postdlf, GNU FDL)
Hatshepsut
by Postdlf (GNU FDL)

Hatshepsut (1479-1458 AEC) fue la primera mujer del antiguo Egipto en gobernar como un hombre con la autoridad total del faraón. Su nombre quiere decir "La más importante de las mujeres nobles" o "la primera entre las mujeres nobles".  Comenzó su reinado como regente de su hijastro Tutmosis III (1458-1425 AEC), que la sucedería, y en un principio gobernó como mujer, tal y como se representa en las estatuas. Sin embargo, alrededor del séptimo año de su reinado decidió que se la representara como a un faraón masculino en las estatuas y relieves, a pesar de seguir refiriéndose a sí misma como mujer en sus incripciones. Fue el quinto faraón de la dinastía XVIII  durante el período conocido como el Imperio Nuevo (1570-1069 AEC), y está considerada como uno de los mejores.

Aunque a veces se la nombra como la primera mujer gobernante de Egipto, o la única, hubo mujeres que reinaron antes que ella, tales como Merneith (c. 3000 AEC) en el Periodo arcaico (probablemente como regente) o Sobekneferu (c. 1807-1802 AEC) en el Imperio Medio, y Twosret (1191-1190 AEC) después de ella hacia el final de la Dinastía XIX. Hatshepsut, a pesar de no ser ni la primera ni la última, es sin duda la gobernante femenina más conocida del antiguo Egipto tras Cleopatra VII (c. 69-30 AEC) y una de los monarcas más capaces de la historia egipcia.

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El historiador Marc van de Mieroop expresa la opinión convencional sobre Hatshepsut cuando señala que "se ha convertido en una de la mujeres más célebres y controvertidas de Egipto y de la antigüedad en general" (172). Se la celebra como una poderosa gobernante cuyo reinado fue increíblemente próspero, y ese es precisamente el motivo de la controversia: según la tradición egipcia, ninguna mujer debería haber podido asumir el pleno poder del faraón.

HATSHEPSUT SE HA CONVERTIDO EN UNA DE LAS MUJERES MÁS CÉLEBRES Y CONTROVERTIDAS DE EGIPTO Y DE LA ANTIGÜEDAD EN GENERAL" (VAN DE MIEROOP)

Más aún, se borró su nombre de sus monumentos tras su muerte, lo que sugiere firmemente que alguien, probablemente Tutmosis III, quiso eliminar toda evidencia de ella en la historia. Los escribas posteriores nunca la mencionan y a menudo sus muchos templos y monumentos se decía que eran obras de faraones posteriores. Su existencia solo llegó a salir a la luz bastante recientemente en la historia, cuando el orientalista Jean-Francois Champollion (1790-1832 EC), conocido por descifrar la Piedra de Rosetta, vio que no podía reconciliar los jeroglíficos que hablaban de una gobernante con las estatuas que obviamente representaban a un hombre. Estos jeroglíficos se encontraron en las cámaras internas del templo de Hatshepsut en Deir el-Bahri; todo reconocimiento público de la gobernante se había eliminado.

Dado que los egipcios creían que borrar el nombre de alguien de la historia entorpecía la vida tras la muerte, se cree que quien fuera que la eliminó del conocimiento público no le deseaba una mala vida tras la muerte y po eso conservó su nombre en las áreas más recluidas. También se ha sugerido que su nombre simplemente se pasó por alto en los lugares que estaban más alejados del ojo público. Después de todo, los proyectos de construcción de Hatshepsut fueron numerosos, y es totalmente posible que quieres tenían que eliminar su nombre simplemente se saltaran algunos. Sin embargo, al final los esfuerzos por eliminar a Hatshepsut de la historia fracasaron, ya que hoy en día se la conoce como uno de los mejores faraones de Egipto.  

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Primeros años y ascenso al poder

Hatshepsut era hija de Tutmosis I (1520-1492 BCE) y de su Gran Esposa Ahmose. Tutmosis I también fue padre de Tutmosis II con su mujer secundaria Mutnofret. Siguiendo la tradición real egipcia, Tutmosis II se casó con Hatshepsut en algún momento antes de que ella cumpliera 20 años. Al mismo tiempo, Hatshepsut fue elevada a la posición de Esposa del Dios, el honor más alto que podía alcanzar una mujer en Egipto tras la posición de reina y que, de hecho, le otorgaba mucho más poder que el tuvieran la mayoría de reinas.

Portrait of Queen Hatshepsut
Portrait of Queen Hatshepsut
by Rob Koopman (CC BY-SA)

La posición de Esposa del Dios en Tebas comenzó como un título honorario para la mujer de clase alta que ayudaba al sumo sacerdote con sus deberes en el Gran Templo de Amón en Karnak. Este título se menciona por primera vez en el Imperio Medio (2040-1782 AEC) como uno honorífico otorgado a la esposa o hija de un rey. Sin embargo, para la época del Imperio Nuevo la mujer que ostentara el título de Esposa del Dios era lo suficientemente poderosa como para crear políticas (aunque no tenía tanto poder como tendría más adelante en el Tercer periodo intermedio). Amón era el dios más popular en Tebas y, con el tiempo, llegó a ser visto como el dios creador y el rey de los dioses. En su papel como esposa de este dios, Hatshepsut habría estado considerada como su consorte y habría presidido sus festivales. Básicamente, esto la habría elevado a la condición de divinidad, ya que habría sido su responsabilidad cantar y bailar para el dios al comienzo de las festividades para despertarlo al acto creativo; al interactuar directamente con el dios, habría asumido un estatus elevado. No están claros los detalles de las tareas específicas de la Esposa del Dios, pero no cabe duda de que era una posición importante, cuyo poder no haría sino aumentar en la historia posterior de Egipto.

Hatshepsut y Tutmosis II tuvieron una hija, Neferu-Ra, mientras que Tutmosis tuvo un hijo con su esposa menor, Isis. Este hijo era Tutmosis III, que fue nombrado el sucesor de su padre. Tutmosis II murió mientras Tutmosis III era todavía un niño, así que Hatshepsut se convirtió en regente, controlando así los asuntos de estado hasta que el niño fuera mayor de edad. En el séptimo año de su regencia, cambió las reglas y se hizo coronar faraón de Egipto. Adoptó todos los títulos y nombres reales e hizo que se inscribieran con el femenino gramatical, pero hizo que se la representara como un faraón masculino. Van de Mieroop escribe:

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Mientras que en estatuas y relieves anteriores se la había representado como una mujer, tras su coronación como rey aparecía com ropajes masculinos, y gradualmente se la fue representando con un físico masculino. Sus pechos no sobresalían, y se mostraba en la postura tradicional masculina, no la femenina. Incluso se llegó a volver a tallar algunos relieves para ajustar su representación de modo que pareciera más un hombre (172).  

Sus estatuas la mostraban en todo su esplendor real al frente, con Tutmosis III representado a menor escala detrás o debajo de ella, para indicar su estatus inferior. Seguía refiriéndose a su hijastro como rey, pero este lo era tan solo en nombre. Hatshepsut claramente sentía que tenía tanto derecho a gobernar Egipto como cualquier hombre, y sus representaciones en el arte lo recalcan. Los historiadores Bob Brier y Hoyt Hobbs comentan al respecto:

Sus ropas masculinas no eran para engañar a la población para que creyesen que el faraón era un hombre. Las estatuas retratan sin duda a una mujer, cuyo sexo, en cualquier caso, habría sido obvio para cualquier egipcio por su nombre: "Ella es la primera entre las mujeres nobles". En vez de negar su feminidad, estaba proclamando que ella también era un faraón, un cargo que tradicionalmente había sido desempeñado por hombres (30).

Sabiendo que estaba en terreno desconocido, Hatshepsut tomó medidas para legitimar su reinado rápidamente. Si se llegara a cuestionar su posición como faraón, ella no iba a permitirse desaparecer sin más.

Head of Hatshepsut
Head of Hatshepsut
by Osama Shukir Muhammed Amin (CC BY-NC-SA)

Los primeros años del reinado de Hatshepsut

Hatshepsut comenzó su reinado casando a su hija con Tutmosis III y otorgando a Neferu-Ra la posición de Esposa del Dios para asegurar su posición. Así, incluso si la obligaban a renunciar al poder en favor de Tutmosis III, seguiría estando en una posición importante como su madrastra y suegra, y además tenía a su hija en uno de los cargos más prestigiosos y poderosos del país. Sin embago estas precauciones no eran suficientes, así que legitimó su reinado presentándose a sí misma no solo como la esposa ritual de Amón, sino como su hija. Afirmó que Amón se le había aparecido a su madre en la forma de Tutmosis I y que la concibió a ella, convirtiéndose así en una semidiosa. Su inscripción relata la noche de su concepción mientras su madre estaba en la cama:

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Él [Amón], en la encarnación de su majestad su esposo, el rey del Alto y Bajo Egipto, [Tutmosis I] la encontró durmiendo en la belleza de su palacio. Ella se despertó con la frangancia divina y se volvió hacia su majestad. Él acudió a ella inmediatamente, se sintió atraido, y le impuso su deseo. Él le permitió que lo viera en su forma divina y ella se regocijó ante la visión de su belleza después de acudir a ella. Su amor pasó al cuerpo de ella. El palacio quedó inundado de la fragancia divina (van de Mieroop, 173).

Reforzó aún más su legitimidad mediante relieves en edificios públicos que mostraban a Tutmosis I nombrándola su co-regente, diciendo que Amón había mandado un oráculo que predecía su ascenso al poder, y relacionándose a sí misma con la expulsión de los hicsos unos 80 años antes. Los hicsos eran un pueblo semítico que se había establecido en Avaris en el Bajo Egipto y poco a poco habían asumido suficiente poder como para controlar la región. Fueron derrotados y expulsados de Egipto por Ahmose de Tebas (c.1570-1544 AEC), lo que dio comienzo al periodo de Imperio Nuevo. Los historiadores egipcios posteriores normalmente caracterizaban a los hicsos (a los que se referían como asiáticos) como odiados tiranos que invadieron Egipto, saquearon los templos y profanaron los templos. A pesar de que estas afirmaciones eran todas exageraciones o falsedades, el recuerdo colectivo egipcio de los odiados hicsos era fuerte y Hatshepsut hizo un buen uso de ello. Una de sus inscripciones dice:

He restaurado lo que fue destruido. He vuelto a levantar lo que había sido destrozado, desde que los asiáticos llegaran al Delta de Avaris, cuando los nómadas entre ellos estaban anulando lo que se había creado. Gobernaron sin el dios Ra y no actuaron por decreto divino hasta el tiempo de mi majestad (van de Mieroop, 145).

SIGUIENDO CON LA TRADICIÓN, HATSHEPSUT SE DEDICÓ A CREAR PROYECTOS DE CONSTRUCCIÓN, TALES COMO SU TEMPLO EN DEIR EL-BAHRI, Y A ENVIAR EXPEDICIONES MILITARES.

Se presentaba a sí misma como una sucesora directa de Ahmose, cuyo nombre todavía se recordaba entre el pueblo como el gran libertador, para fortalecer aún más su posición y defenderse contra los detractores que dijeran que una mujer no podía gobernar. Sus numerosas inscripciones, monumentos y templos demuestran cómo de inaudito era su reinado: ninguna mujer antes que ella había gobernado el país abiertamente como faraón.

El faraón Hatshepsut

Siguiendo con la tradición, Hatshepsut se dedicó a crear proyectos de construcción, tales como su templo en Deir El-Bahri, y a enviar expediciones militares. No está clara cuál era exactamente la naturaleza de las campañas militares, pero sus objetivos eran las regiones de Siria y Nubia. Es probable que las campañas se lanzaran simplemente para mantener la tradición del faraón como un rey-guerrero que traía riqueza al país a través de sus conquistas, que se vieran como una continuación de las campañas de Tutmosis I en esas regiones (legitimando así aún más su posición), o que realmente hubiesen sido provocadas. Los faraones del Imperio Nuevo dieron gran importancia a asegurar las zonas grises alrededor del país para evitar una repetición de lo que veían como la "invasión" de los hicsos.

Egyptian Soldiers
Egyptian Soldiers
by Σταύρος (CC BY)

En todos los proyectos, campañas y políticas que llevaba a cabo confiaba en el consejo y el apoyo de uno de sus cortesanos, un hombre llamado Senenmut, cuya relación con la reina sigue siendo misteriosa. Van de Mieroop señala que "era un hombre de origen humilde que se elevó a un puesto importante en la corte. Hay varias estatuas que lo muestran sosteniendo a la princesa Neferu-Ra, de la cual fue mentor y mayordomo antes de la ascensión de Hatshepsut" (174-175). Estaba encargado de todos los grandes proyectos de Hatshepsut, incluido su famoso templo de Deir el-Bahri.

Los mayores esfuerzos de Hatshepsut estuvieron destinados a estos proyectos de construcción que no solo elevaban su nombre y honraban a los dioses, sino que también daban trabajo al pueblo. El alcance y el tamaño de las construcciones de Hatshepsut, así como su elegante belleza, atestiguan la gran prosperidad de su reinado. No se podría haber completado ninguno de sus proyectos si no hubiera tenido a su disposición una gran cantidad de recursos. La egiptóloga Betsy M. Bryan escribe:

Como gobernante, Hatshepsut inauguró proyectos de construcción que superaban con mucho a los de sus predecesores. La lista de enclaves modificados por Tutmosis I y II se expandió en el Alto Egipto para incluir lugares que los gobernantes ahmosidas habían favorecido: Kom Ombo, Nején (Hieracómpolis) y Elkab en especial, pero también Armant y Elefantina... Sin embargo, ningún lugar recibió más atención por parte de Hatshepsut que Tebas. El templo de Karnak volvió a crecer bajo su supervisión con los trabajos de construcción dirigidos por varios funcionarios... Dado que el país estuvo evidentemente en paz durante sus veinte años de reinado, Hatshepsut pudo explotar la riqueza de los recursos naturales de Egipto, así como los de Nubia. El oro llegaba a espuertas desde los desiertos orientales y el sur: las valiosas canteras de piedra estaban funcionando, se empezó a explotar Bebel el-Silsila de manera seria para sacar arenisca, se importaba cedro de Levante, y ébano de África (quizás a través de Punt). En los escritos de la reina y sus funcionarios, los monumentos y materiales utilizados para construirlos estaban ampliamente listados al detalle. Obviamente, Hatshepsut estaba satisfecha con la cantidad y variedad de productos de lujo que podía adquirir y ofrecer en honor de Amón; tanto es así que hizo que tallaran una escena en Deir el-Bahri que mostrara la cantidad de productos exóticos que habían llegado de Punt (Shaw, 229-231).

Hatshepsut's Temple, Karnak
Hatshepsut's Temple, Karnak
by Dennis Jarvis (CC BY-SA)

La expedición de Hatshepsut a Punt (la actual Somalia) fue su mayor logro en su propia opinión. Punt había llevaba comerciando con Egipto desde los tiempos del Imperio Medio, pero las expediciones hasta allí eran caras y llevaban mucho tiempo. El hecho de que Hatshepsut pudiera enviar su propia expedición, especialmente una tan espléndida, es testamento de cómo de próspero fue su reinado. La inscripción que acompaña el relieve de la expedición, grabado en las paredes de su templo en Deir el-Bahri, describe los productos de lujo detalladamente:

Cargando de barcos abundantemente con maravillas del país de Punt; todas las maderas muy fragantes de la Tierra de Dios, montones de resina de mirra, con árboles de mirra, con ébano y marfil puro, con oro verde de Emu, con madera de canela, madera de Khesyt, con incienso de Ihmut, de sonter, cosméticos para los ojos, con simios, monos, perros y con pieles de la pantera del sur. Nunca se trajo nada como esto para ningún rey que haya habio desde el principio (Lewis, 116).

Su templo en Deir el-Bahri sigue siendo uno de los más impresionantes y más visitados en Egipto. Brier y Hobbs señalan como "el arte producido bajo su autoridad era suave y delicado; y construyó uno de los templos más elegantes en Egipto contra los acantilados a las afueras del Valle de los reyes" (30). Su templo se alzaba desde la orilla del Nilo con una larga rampa que ascendía de un patio de árboles y pequeños estanques a una terraza. Algunos de estos árboles provenían de Punt y son los primeros trasplantes exitosos que se conocen de árboles de una nación a otra de la historia. Los restos de estos árboles, tocones fosilizados, todavía se pueden ver en el patio del templo en la actualidad. La terraza inferior estaba flanqueada por columnas y una rampa ascendía a la segunda terraza, que era igual de impresionante. El templo estaba decorado con estatuas, relieves e inscripciones y su cámara funeraria estaba tallada en la pared de los acantilados que forman la parte trasera del edificio. El templo de Hatshepsut fue tan admirado por los faraones que la sucedieron que cada vez más fueron eligiendo que los enterraran cerca, y esta necrópolis acabó llamándose el Valle de los Reyes.

Temple of Hatshepsut, Aerial View
Temple of Hatshepsut, Aerial View
by N/A (CC BY)

Hatshepsut construyó a una escala mayor que cualquier faraón anterior y, a excepción de Ramsés II (1279-1213 AEC), que cualquiera posterior. Hizo que se levantaran dos obeliscos enormes en Karnak además de los de otros lugares, y, como ya se ha dicho, encargó proyectos de construcción por todo el país. De hecho, sus proyectos de construcción fueron tan masivos que hay pocos museos hoy en día con artefactos y arte antiguo egipcio que no contengan alguna pieza encargada por el faraón Hatshepsut.

Muerte y desaparición

Mientras Hatshepsut había estado gobernando el país, Tutmosis III no había estado mirando sin más. Hatshepsut le entregó el mando de los ejércitos de Egipto y se ha sugerido (principalmente el egiptólogo James Henry Breasted) que sobrevivió su reinado demostrando serle útil como general y, básicamente, quitándose de en medio.

Alrededor de 1457 AEC, Tutmosis III lideró a sus ejércitos poner fin a una rebelión en Qadesh (la famosa batalla de Megido), una campaña posiblemente anticipada y ordenada por Hatshepsut, y después su nombre desaparece del registro histórico. Tutmosis III remontó su reinado a la muerte de su padre y se le adjudicaron los logros de Hatshepsut como faraón. Cuándo y cómo murió se desconocía hasta hace poco. El egiptólogo Zahi Hawass dijo haber encontrado su momia entre las pertenencias del museo del Cairo en 2006 EC. Un examen de la momia muestra que murió en la cincuentena debido a un absceso tras una extracción dental.  

Tutmosis III se convirtió en un gran faraón conocido como el "Napoleón del antiguo Egipto" gracias a sus brillantes victorias militares. Más adelante durante su reinado hizo que se borrara toda evidencia de su madrastra de los monumentos y que se destruyeran todas las pruebas de su reinado. Senenmut y Neferu-Ra habían muerto mucho antes y no había nadie en la corte, parece, que tuviera el poder o la intención de cambiar esta política. Los restos de algunos de estos trabajos se tiraron cerca de su templo en Deir el-Bahri, y las excavaciones sacaron su nombre a la luz, junto con las inscripciones dentro del templo que tanto habían desconcertado a Champollion. Aunque ha habido muchas teorías a lo largo de los años acerca de por qué Tutmosis III trató de borrar el nombre de Hatshepsut de la historia, la razón más probable es que su reinado había sido poco convencional y se había alejado  de la tradición.

Statue of King Thutmose III
Statue of King Thutmose III
by Osama Shukir Muhammed Amin (CC BY-NC-SA)

La responsabilidad principal del faraón era mantener el ma'at (la armonía, el equilibrio) y una mujer en la posición de un hombre se habría considerado como algo que perturbaba ese equilibrio. El faraón servía como modelo para su pueblo y es posible que Tutmosis III temiera que otras mujeres encontraran la inspiración en Hatshepsut e intentaran seguir su ejemplo, alejándose así de la tradición que decía que los hombres debían gobernar Egipto y las mujeres no debían ser sino sus consortes, tal y como había sido en el principio de los tiempos cuando el dios Osiris gobernaba con su consorte Isis. La cultura del antiguo Egipto era muy conservadora en muchos aspectos y no valoraba los cambios o las alteración de la tradición. Una mujer faraón, por muy próspero que fuera su reinado, estaba fuera del entendimiento aceptado del papel de la monarquía, y por lo tanto debía borrarse todo recuerdo de ese faraón.

La creencia egipcia de que alguien continúa viviendo mientras se recuerde su nombre, sin embargo, se ejemplifica en Hatshepsut. Se la olvidó mientras continuó el periodo del Imperio Nuevo y siguió siendo así durante siglos. Una vez que Champollion volvió a encontrar su nombre en el siglo XIX EC, y otros más adelante durante el siglo XX EC, volvió poco a poco a la vida y asumió su lugar legítimo como uno de los faranoes más grandes de la historia.

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora profesional de inglés y francés a español. Tiene un profundo interés por la historia, especialmente la antigua Grecia y Roma. Hoy en día traduce textos y clases sobre historia y filosofía entre otras cosas.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
A freelance writer and former part-time Professor of Philosophy at Marist College, New York, Joshua J. Mark has lived in Greece and Germany and traveled through Egypt. He has taught history, writing, literature, and philosophy at the college level.