Tláloc

Definición

Mark Cartwright
por , traducido por Ritchie R. R. Chaidez
publicado el 21 agosto 2013
X

Texto original en inglés: Tlaloc

Tlaloc (by Alex Torres, CC BY-ND)

Tláloc (pron. Tla-loc), es uno de los dioses mas importantes y formidables del panteón Azteca, fue considerado el dios de la lluvia, agua, relámpago y agricultura. El era visto como un dios benevolente que proveía de lluvia para la vida pero también como una deidad implacable y destructiva cuando enviaba tormentas y sequía. En el mito de la Creación Azteca Tláloc era el gobernante del 3er Sol, estaba ligado a Mázatl (ciervo) el 7º día, su equivalente calendárico era el 9 Océlotl - el Jaguar, era el número 8 de los 13 Señores del Día y el noveno Señor de la Noche y su signo animal era el águila.

Sin embargo, los orígenes del dios son probablemente mucho más tempranos ya que comparte muchas similitudes con el Dios Olmeca IV y el Dios Maya B o Chac. En las diversas culturas mesoamericanas Tláloc aparece como Dzahui para los mixtecos, Tajίn para los totonacas, Chupithripeme para los tarascos y Cocijo para los zapotecas.

Eliminar publicidad

Advertisement

Nacido durante la Creación cuando Quetzalcóatl y Huitzilpochtli (o en algunas versiones Tezcatlipoca) desmembraron al monstuo reptiliano Cipactli, Tláloc fue asociado con cual condición metereológica relacionado con agua como la lluvia, nubes, tormentas, inundaciones, relámpago, nieve, hielo, e incluso sequías.

Tláloc también tenía cuatro manifestaciones particulares como los cuatro colores y los cuatro puntos cardinales, conocidos colectivamente como los Tláloc que incluían a Nappatecuhtli, el creador de herramientas de comercio y armas de caza y a Opochtli, el patrón de Chalco. En una imagen colorida, se creía que Tláloc tenía a mano cuatro vasijas gigantes, cada una de las cuales representaba los puntos cardinales. Desde la vasija del Este Tláloc daba las lluvias tan esenciales para la vida mientras que desde las otras vasijas el dios dispensaba los terribles flagelos de la sequía, las enfermedades y las heladas tan mortales para la humanidad y las cosechas. Por otra parte, se pensaba que la lluvia llegaba cuando los Tláloc usaban palos para romper las tinajas de agua que estaban dentro de las montañas. De hecho, se creía que el sonido de los truenos era el ruido que se hacía cuando se rompían estos tarros de agua.

Asociado con las montañas, Tláloc también fue considerado el gobernante de los Tlaloque - un grupo diverso de dioses de la lluvia, el clima y la montaña.

Asociado con las montañas, Tláloc también fue considerado el gobernante de los Tlaloque - un grupo diverso de dioses de la lluvia, el clima y la montaña (este último conocido específicamente como "pequeños Tlálocs" o Tepictoton) - junto con su hermana Chalchiúhtlicue (o en algunas versiones su esposa o madre), ella misma una diosa de los ríos, los océanos y las inundaciones. Tláloc también tuvo dos esposas: primero Xochiquetzal, la diosa de la flor y la fertilidad, pero cuando fue secuestrada por Tezcatlipoca tomó una segunda, Matlalcueitl, otra deidad de la lluvia.    

Eliminar publicidad

Advertisement

Culto y Ritual

En la capital azteca de Tenochtitlán se establecieron dos templos gemelos en la pirámide del Templo Mayor, uno dedicado al gran dios Huitzilopochtli (que representaba la estación seca) y el otro a Tláloc, al que se le dio un estatus igual. Los escalones monumentales que conducen al templo de Tláloc estaban pintados de azul y blanco, y el color anterior representaba el agua, el elemento tan fuertemente asociado con el dios. El templo del dios estaba en el lado norte de la pirámide y marcaba el solsticio de verano y la estación húmeda. Dentro de la pirámide se han encontrado ofrendas conectadas al mar como corales, conchas y vida marina. Tláloc también tenía un templo de montaña en las afueras de Tenochtitlán, impresionantemente situado en la cima de los 400 metros más el Monte Tláloc.

El dios era especialmente adorado en los meses de Atlcahualo (el 2º o 1º mes del calendario solar azteca), Tozoztontl (4º o 3º) y Atemoztli (17º o 16º) cuando se le ofrecían flores. Las ofrendas más siniestras para apaciguar al dios y ganar su favor eran víctimas de sacrificios, incluyendo niños, cuyas lágrimas se veían como un signo favorable y se vinculaban a las gotas de lluvia del propio Tláloc. También se guardaban espigas y tallos de maíz en casas particulares y se los veneraba como representantes de Tláloc en su condición de dios de la fertilidad.

También se creía que Tláloc gobernaba el paraíso de otro mundo de Tlalocán, donde se recibía a las víctimas de inundaciones, tormentas y enfermedades como la lepra después de la muerte. Los difuntos eran enterrados en lugar de la cremación habitual y se los enterraba con un trozo de madera del que se creía que brotaban hojas y flores una vez que la persona había entrado en Tlalocán. En el México posclásico posterior se creía que Tláloc vivía en cuevas que eran apropiadas para un dios de la lluvia pero también llenas de magníficos tesoros.

Eliminar publicidad

Advertisement

Temple Mayor, Tenochtitlan
Temple Mayor, Tenochtitlan
by Wolfgang Sauber (CC BY-SA)

Representaciones en el Arte

Las primeras representaciones de Tláloc en el arte pertenecen a jarrones del siglo I AEC de Tlapacoya donde el dios empuña un rayo. Las primeras representaciones en arquitectura datan de los siglos II y III CE en Teotihuacán. En la gran pirámide de Quetzalcóatl en Teotihuacán las imágenes de piedra de Tláloc se alternan con las de Quetzalcóatl a lo largo de los niveles en varios niveles. Una de las representaciones más imponentes del dios (aunque también puede ser su hermana Chalchúhtlicue) debe ser la gigantesca estatua de piedra que ahora reside fuera del Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México.

Como muchas de las más importantes deidades mesoamericanas, Tláloc es comúnmente representado en compañía de serpientes. Lo más frecuente es que tenga ojos saltones y grandes colmillos como los de un jaguar, como por ejemplo, en el famoso jarrón del siglo XV que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México. En escultura, especialmente en piedra, la boca de Tláloc puede tener la forma de una voluta o una mazorca de maíz que simboliza lo importante que era la lluvia donadora de vida del dios para la agricultura mesoamericana.

Eliminar publicidad

Advertisement

Eliminar publicidad

Publicidad

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark is a history writer based in Italy. His special interests include pottery, architecture, world mythology and discovering the ideas that all civilizations share in common. He holds an MA in Political Philosophy and is the Publishing Director at AHE.